Algunos consejos para vencer el dolor de espalda

El dolor de espalda afecta al 80% de la población. No tiene por qué ser en el momento actual, pero casi toda la población va a tener una experiencia de dolor de espalda -de mayor o menor intensidad- a lo largo de su vida.

Desde la Fisioterapia, una serie de consejos pueden ayudar a minimizar el impacto de estas dolencias:

Hábitos saludables: Un estilo de vida sano, con una alimentación equilibrada, ejercicio realizado de forma habitual y un buen descanso nocturno reducirá las probabilidades de sufrir este tipo de dolencias.

Descanso adecuado: Tanto por el número de horas de sueño, como por la calidad. Ir a dormir relajado, dejando atrás las prisas y el ajetreo cotidiano, ayudará a que el sueño sea reparador. Un colchón de calidad y una almohada adecuada para mantener la cabeza en posición relajada ayudará a proporcionar el mejor descanso. Dormir de lado o boca arriba son las . Evitaremos hacerlo boca abajo, o en posiciones que provoquen que nos despertemos con molestias.

Huir de hábitos tóxicos: De todos en general, y del tabaco en particular, puesto que está relacionado con el aumento de percepción de dolor en casos de dolor de espalda; además, el tabaco influye en la descalcificación ósea, lo cual tampoco es nada recomendable si queremos evitar dolencias en la espalda

Ejercicio para tu espalda: Tanto para prevenir como para tratar estas dolencias, el ejercicio es la clave. Ya sea ejercicio en piscina, bicicleta estática, exteriores o en gimnasio, la actividad física es garantía para reducir los episodios de dolor de espalda. Eso sí, siempre es recomendable pasar por los profesionales sanitarios (médico, fisioterapeuta…) y acudir a un centro con entrenadores preparados para proporcionar la mejor actividad física para cada persona.

La mente también influye: El cerebro es el lugar donde se reciben sensaciones que se perciben como . Si estamos estresados por la vida diaria, nerviosos por un problema, o asustados por un dolor que hace que tengamos miedo de movernos, el dolor irá ganando la partida. El cerebro tiene la capacidad de modular la percepción del dolor, por lo que eso de “mente sana en cuerpo sano” es una máxima que sigue siendo completamente acertada.

– El ejercicio físico, integrado en la vida cotidiana del individuo y adaptado a cada persona y sus necesidades, es una poderosísima herramienta para mejorar este tipo de problemas.

También ayuda en gran medida conocer que un dolor de espalda no tiene por qué limitar nuestra actividad cotidiana, ni algo que tengamos que sufrir de forma pasiva, sino que se puede afrontar de una manera que permita una buena calidad de vida.

Fuente: La Opinión de Málaga

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